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¿Juegas conmigo?

Nuestros hijos muchas veces nos solicitan para jugar con ellos. La mayoría de las veces estamos ocupados y priorizamos otras tareas a sentarnos con ellos un rato. Sin embargo, es muy importante que pasemos tiempo de juego con nuestros hijos, sean de la edad que sean.

¿Juegas conmigo?

De pequeños, nos llaman más y a veces simplemente, quieren que estemos ahí con ellos, porque les aportamos seguridad. Cuando van creciendo prefieren jugar con sus amigos. Aunque en casa pasan mucho tiempo, que al final dedican a los videojuegos y a ver la televisión en exceso.

Jugar con ellos, nos aporta a todos buenas dosis de creatividad e imaginación, además de llegar a conocerles mejor. Y no es necesario tanto tiempo, con reservar 15 minutos diarios sería suficiente.

Siempre queremos educar a nuestros hijos y creemos que con lanzarle grandes sermones les aleccionamos. Pero sabemos que a veces no nos escuchan. Por eso, jugar con ellos es una manera de llegar a ellos, educarles en valores y conseguir más de ellos. Mientras se juega, podemos educar de una forma más armónica en empatía, paciencia y tolerancia a la frustración.

Además al verles jugar observamos sus emociones, el juego les permite expresar lo que les preocupa y nos permite, a los padres, ayudarles a gestionarlo.

Esto no significa que dirijamos nosotros el juego y pongamos las normas siempre, todo lo contrario, tenemos que dejar hacer. Los niños desarrollan así su imaginación y muchas veces reproducen los diálogos que ven en los mayores. Esto además nos puede hacer reflexionar y ser conscientes de lo que les estamos transmitiendo.

También sería conveniente, dejar de pensar en tener a los niños siempre ocupados y pensar que se van a aburrir, si no tenemos planes para ellos. No se trata de que los padres nos convirtamos en animadores socioculturales de nuestros hijos. Además de estresarnos, esto puede provocar que, en un futuro no sean capaces de gestionar su propio ocio, porque siempre hay alguien que se lo organiza.

Para que la creatividad se desarrolle, los niños tienen que llegar a aburrirse y al final, con lo que tienen, conseguirán inventar nuevos juegos y maneras de divertirse. Así hacíamos nosotros en nuestra infancia, siempre había algo a lo que jugar y variantes para hacerlo más interesante. Ellos también son capaces de hacerlo, aunque los tiempos han cambiado, la tecnología debe ayudarnos, no ser un obstáculo. Se trata de poder ser capaces todos de desconectar más de las redes y las Tics, para conectar más con los nuestros mediante los juegos tradicionales.

Cuando ya son mayores, podemos retormar los juegos de cartas, el dominó, el ajedrez, las damas y todos los juegos de mesa que hay ahora para adivinar palabras, construir otras, hundir barcos… miles de juegos que siempre nos hicieron pasar nuevos ratos. Es hora de poderles enseñar a lo que jugábamos y que ellos nos enseñen a lo que juegan ahora. Ser flexibles y adaptarnos, sin imponer sólo lo nuestro.

Jugando aprenderemos de ellos y ellos de nosotros sin obligación, sino con naturalidad.

¡A jugar!

Virgina Pecharroman

Psicóloga

Podéis leer más sobre otros temas en mi blog personal https://vivirlapsicologia.wordpress.com/

Publicado el 23/8/2020
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